—¡Mierda! —dice Diego tan pronto pone un pie en su departamento y ve que Daiana está mirando la televisión. —¿Qué haces en mi casa?
—Hola, ¿cómo estás? Yo bien ¿vos? —se burla mientras que se pone de pie y deja sobre la mesita ratona una lata de cerveza.
—¿Qué estas haciendo en mi departamento? —insiste.
—Vine para que nos pongamos de acuerdo y ejecutemos el plan.
Enseguida puso los ojos en blanco. Ya había analizado la situación innumerables veces y la verdad no quería verse involucrado, nuevamente, con una mujer con desordenes mentales capaz de hacer lo que sea, por lo que no iría a aliarse con ella.
—Lo pensé...