Ni bien lo vi delante de mi, todo a mi alrededor se detuvo y no comprendí por qué de primeras.
Llevaba días evitándolo incluso en pensamientos y verlo ahí, sabiendo que deberíamos trabajar juntos era algo por lo que no quería pasar.
—Bueno, profesores, debo atender unos asuntos. Los dejo solos para que vayan conociéndose y charlando sobre los contenidos a trabajar.
Tan pronto quedamos los dos, le di la espalda y fui por una taza para tomar café. No me gustaba, pero era la única manera que encontraba para salir del aprieto.
En cuestión de segundos lo tenía detrás de mí.
—Camila.
Cierro mis ojos con fuerza y mis...