Acaricio su rostro y sonrío en silencio. Sabe cuál es mi respuesta.
—Permite enamorarte —me pide a modo de súplica, pero siento que no puedo atarlo a mí cuando lo único que en cierto modo sigue uniéndonos es una relación clandestina. —Yo te quiero —insiste.
—Diego, vos no me amas.
Trato de hacerle entender que lo que hay entre los dos es simplemente pasión y no precisamente amor. Amar es mucho más profundo y que yo recuerde, cuando fue lo de las fotos a él le importó más que le arrebatara del poder de Daiana esas pruebas más que lo que pudiera sucederme en sus manos.
—No puedes decirme que...