Luego del incidente en donde Nayla desfiguró el rostro de su abusador y Nacho lastimó al otro tipo, se retiraron de allí sin saber si los habían asesinado o no.
Tan pronto regresaron al lugar donde estaba viviendo, él se dejó caer en una silla y se echó con todo su cuerpo hacia atrás, adolorido por la herida de entrada y salida que casi le cuesta la vida.
—Iré a buscar algo para curarte.
—No, está bien —dice él, mientras tomaba fuerzas para levantarse y tomar la botella de wisky y servirse un trago. Sabía que lo iba a necesitar.
—Encontré solo esto —puso sobre la mesa un bolso con...