Tan pronto vio a su nena en brazos de Morena, no pudo evitar llorar, atravesada por decenas de sentimientos.
Culpa, amor, tristeza, enojo. No podía creer haber estado tanto tiempo ausente; le dolía el alma no haber sido la primera en alzarla en sus brazos.
—Esta dormida —dijo Morena quien la cargaba en brazos, justo antes de acomodarla en los de ella.
Ni bien la sostuvo y sintió el calor de su cuerpecito, estalló de amor.
¿Se podía sentir tanto amor por una persona que conoces hace un segundo? Si, esa imagen lo demostraba a todos los presentes.
La sensación de tenerla entre sus brazos es algo que no puede...