El desprecio era un sentimiento con el cual estaba seguro que no podía vivir, pero ¿lo merecía? Si, efectivamente y en cierto modo lo merecía.
Se quedó petrificado en ese momento en el que le corrió el rostro y no supo que hacer. Estaba enojada ¿cómo no darse cuenta de ello? Y sabía que tampoco sería fácil enterarse de que estuvo dos meses dormida y que su niña al único que conoce es a él, con él único que se queda es con él y por supuesto con Morena, que es con los que más convive. No será fácil que se perdió de lo más importante y es ese primer...