Dante toma su rostro con ambas manos y posa sus labios sobre los de ella.
Por unos momentos se mantuvieron así, mientras se acarician los labios y la temperatura comenzaba a subir. No tuvo que esperar mucho para que él sintiera como su miembro se despertara y por más que deseaba tirarla a la cama para hacérselo duro, quería que fuese especial para ella y también para él.
Tan pronto ella abrió la boca, le dio permiso para que su lengua explore su interior.
Sus manos envolvieron entonces sus caderas y comenzó a acariciar su espalda desnuda hasta llegar hacia su sostén y desabrocharlo para que, sin dejar de besarla...