Tras la felicidad de saber que iban a ser padres por segunda vez, no quisieron hacer ningún agasajo, simplemente ir por cada uno y contarles la feliz noticia, aunque todavía repercutía en la cabeza de ella, la angustia de saber que su mejor amiga tendrá que sentirse obligada a hacer algo que no quiere.
Luego de compartir un desayuno a lo grande, porque si, Dante no esperó un minuto para ir comprarle la tarta preferida de su mujer: pastafrola de membrillo. Si, a lo mejor es una tarda muy común, pero es cara y además había crecido comiendo las que hacía su abuela.
Antes de cualquier cosa, él quería ir...