—Mira, para ninguno es un secreto que vendía mi cuerpo por sexo al mejor postor. En mi camino de escort, he estado con decenas de mujeres y de todas las edades que me han pagado fortunas tanto en dinero, como en regalos e incluso he perdido la cuenta de cuánto dinero es el que tengo. Cuentas bancarias en pesos, dólares y euro que explotan de dinero.
—Dante, no seas agrandado —le dice su mujer, pero él no le hace caso.
—Pero tiene razón —menciona León.
—Y si. Años dejando acumular plata y no saber en qué gastarla y ahora tiene un sentido tenerla y quiero disfrutarla con ustedes. Por eso...