—Pero podemos hacer algo. Dante tiene mucha plata; él podría pagarle a ese señor para que no te lleve —dijo sobando la nariz, y con el llanto a más no poder.
—No se puede hacer nada. Pero no te preocupes, creo que tampoco me va a venir mal alejarme un poco de mi familia. Necesitan maduran y ser conscientes que no voy a estar toda la vida para reserverles los problemas. Tengo derecho a tener mi vida y sé que al fi al de cuentas, terminare queriendo a Pablo y a su hija. Estoy segura de ello.
Aby no era ninguna tonta, ya que la conocía muy bien como para...