Ricardo escuchó a alguien tocar la puerta, y aún estaba muy nervioso, todavía no sabía qué decir, ni cómo actuar. Nunca antes le había pasado algo así, entonces se comportaba como un chiquillo inmaduro y tímido. Estaba desesperado buscando toallas para secarse, mirándose al espejo para ver si estaba menos rojo…
―Ricardo, soy yo Vanya… Escucha, ya no te pudimos decir más, pero Rosa le consiguió un trabajo a Rachel por medio de sus contactos… Por eso está tan arreglada. Ella sólo quería despertarte con un beso para pedirte personalmente que la acompañes. ¿Vendrás? Yo los llevaré, pero debemos irnos de inmediato porque su entrevista es a la una…
Ricardo...