Chapter 6 6.TU ÁNGEL DE LA GUARDA

Chapter 6 6.TU ÁNGEL DE LA GUARDA

Estaba contando a Christopher King mi teoría de cómo mi foto fue la que arruinó todo entre el hombre sin foto y yo, y la forma en la que le mostré la foto de mi madre también, ocasionando que inevitablemente nos comparara, pues se dio cuenta de lo evidentemente guapa que era ella y yo no, cuando Ricardo Jaime se acercó silenciosamente como un fantasma y me dio el vaso de agua. No nos habíamos dado cuenta de su presencia hasta que él dijo un comentario insulso en voz alta, que llamó nuestra atención.

—Eso te pasó por confirmarle que te consideras fea. Si dices que tu madre era más guapa que tú, ¡obviamente que iba a confirmarlo sin dudar! A los hombres nos seduce más la actitud y la seguridad propia que cualquier otra cosa. Si actúas como tonta y fea, así te tomarán —comentó Ricardo, haciéndome brincar del susto.

Las palabras de Ricardo Jaime eran muy duras, pero tenía razón. No importaba cuántas veces Christopher King me dijera que yo no era fea, si yo no comenzaba a creer eso de mí misma, así me representaría ante el mundo. Yo no podría decir lo mismo que Ricardo Jaime, jamás, pero me alegra que él me lo haya dicho para hacerme reflexionar.

—Bueno, yo no iba a engañarlo, pero creí que me aceptaría así. Pero, al darse cuenta de que no me parecía ni tantito a mi madre, pues siempre preguntaba por ella, debió desilusionarse completamente. Por eso me dijo que lo nuestro era imposible, porque seguramente yo jamás podría gustarle físicamente, y sería inútil intentar algo entre nosotros —expliqué, buscando excusarme.

—Rachel, eso solo es especular, no puedes comprobar nada. Él no te dijo exactamente la causa por la que rompió contigo. Lo de la foto pudo ser solo una coincidencia, debe haber una razón más fuerte por la que decidió terminar tu relación, piénsalo. Bueno, además de Ricardo Jaime, no creo que nadie en el mundo solo diga "voy a terminar una relación sincera porque no me atrae físicamente lo suficiente"... Los hombres no somos tan superficiales como supones, y siempre estamos considerando varios factores antes de decidir algo tan importante como un rompimiento… —argumentó Christopher .

—¡Oye! Acaso, ¿estás insinuando que soy un superficial y que solo me interesa la parte física?. ¡Te equivocas amigo! Yo también tengo corazón… Que no se lo entregue a cualquiera es diferente… A mí me importan otras cosas también, aunque no lo creas… —se defendió Ricardo Jaime …

—¡Ah! ¿sí? Te reto a mencionar a alguna chica que te haya interesado después de lo de Bella, que no haya sido por su apariencia… —bromeó Christopher .

—¡Christopher ! —intervine. —Agradezco tu optimismo, pero me temo que a pesar de que creas todo eso, el punto ahora es que no cuento ni puedo contar con él. No hay nadie a quién pueda acudir y regresamos al mismo punto —confirmé.

—Ella tiene razón. De hecho cuando llegué, Socorro me informó que los doctores dictaminadores siguen esperando el contacto de un conocido de la paciente, al parecer nadie se ha presentado a buscarla y me temo que no te será posible encontrar a alguien —advirtió Ricardo Jaime.

Christopher King se sentó a mi lado en la cama, manteniendo la última esperanza de que yo pudiera mencionar a alguien, ¡quien fuera!

—Entonces, ¿nadie…? —se preocupó Christopher .

—No. Lo siento. Lamento meterte en este embrollo Christopher . Pero como están las cosas, se podría decir que ahora tú eres mi único amigo en todo el mundo… —contesté, al sentirme avergonzada de mi soledad.

—¡Cof… Cof… Ejem…! —carraspeó Ricardo para llamar la atención de Christopher en forma de advertencia.

Christopher volteó a mirar a su amigo molesto, y me regresó la mirada, demasiado preocupado. Viendo mi cara de tristeza y escuchando cómo me sentía tan sola, Christopher King decidió que dependía de él para ayudarme. Entonces, se planteó que él se haría cargo de mí a partir de ese día. Era una gran responsabilidad, pero él estaba dispuesto a afrontarla. Finalmente ambos éramos mayores de edad, y él ganaba lo suficiente para poder sostenernos a ambos mientras yo conseguía un trabajo propio y comenzaba a levantarme de nuevo. Entonces, para sorpresa de todos, me lo propuso.

—No estés triste Rachel. No estás sola —introdujo Christopher , mientras sostenía mi barbilla para levantar mi mirada abatida. —Mira, sé que no soy nada para ti y que nos acabamos de conocer, pero te pido que me permitas ser tu ángel de la guarda, quiero cuidar de ti desde hoy... Puedo decir que soy tu conocido, alguien confiable, tu profesor, por ejemplo. Hoy ya terminé mi turno, y tengo el resto del día libre, hasta pasado mañana. Si no tienes dinero para comer ni nada en tu casa, puedo llevarte a mi apartamento. Mi familia no está, está en Londres y no regresará en unos meses. Así que puedes quedarte en el cuarto de mi hermanita Alice. Me gustaría hacerte compañía en tus momentos de duelo…

—¿En serio, Christopher ? No sé qué decir… —admití, sonrojando mis mejillas y sonriendo con ilusión. Mi corazón aleteaba más rápido que un colibrí.

—Ejem…Cof, Cof… Lamento interrumpir el momento, pero… ¿Christopher ? Me permites un segundo, por favor… —intervino Ricardo, llevándose a Christopher King de mi lado.

Ricardo Jaime jaló a Christopher fuera de la habitación y trató de hacerle desistir a su propuesta.

—Christopher ...Uhmmm… ¿Cómo puedo decir esto de una manera amable?... Déjame ver… ¡Ah sí! ¿¡Estás loco!? ¿Qué demonios estás haciendo? ¿No dormir te está volviendo desquiciado? —exclamó Ricardo Jaime, bromeando, pero siendo serio a la vez.

—¡Oye! ¡Tranquilo, Ricardo! Sé que esta es una gran responsabilidad, pero ella no tiene a nadie, tú la oíste... Solo nosotros podemos ayudarla —defendió su punto. —La acompañaré desde hoy y la llevaré conmigo a casa… Ya lo he decidido —confirmó Christopher .

—¿Te has puesto a pensar que dirá Rosa cuando se entere de que has metido a una chica a tu departamento? ¿No me digas que le vas a comprar ropa y todas esas cosas? ¿Qué harás si ella se enamora de ti, eh? ¡O de mí! ¡No puedo ni siquiera imaginarlo! —advirtió Ricardo Jaime , haciendo la señal de la cruz.

—¡No empieces a imaginar cosas raras otra vez Ricardo! Hay muchas parejas chico-chica que son compañeros de cuarto sin llegar a nada romántico. Si Rosa me ama tanto como siempre está diciendo a todo el mundo, tendrá qué comprenderlo sin rechistar. Yo no puedo ver qué alguien necesita ayuda y sentarme sin hacer nada al respecto, así soy yo, y tú y Rosa me conocen muy bien. ¿De acuerdo? —confirmó Christopher , sosteniendo a su amigo del hombro.

—¡Bueno, allá tú! Pero luego no digas que no te lo advertí… A ver cómo lo toma tu familia cuando regrese. Y desde ahora te digo que si tienes problemas con Rosa o tu familia por causa de ella, no quiero que me eches la responsabilidad a mí, ¿Ok? Sabes que me gusta llevar a muchas guapas a mi casa, y no quisiera que una intrusa me las asuste… —bromeó Ricardo Jaime.

—No te preocupes Ricardo. Estoy seguro de que todo saldrá bien, además deberías ser más bueno con ella, ya has sido muy grosero, y ella no te ha hecho nada ¡eh! —insistió Christopher .

Regresaron al cuarto y yo estaba soñando. Estaba flotando feliz en la luna. Nunca me hubiera imaginado que un chico tan hermoso como Christopher King quisiera cuidarme y ser tan dulce conmigo… Sería como mi ángel personal y se sentía maravilloso… Estaba tan llena de agradecimiento, que no podía ocultarlo. Christopher King se ganó mi corazón en ese momento… ¡Yo ya estaba perdidamente enamorada de él!

—Muy bien Rachel, te ves contenta… Eso me llena mucho. Lamento dejarte, pero te dejo en manos de Ricardo Jaime. Voy a cambiarme y a presentarme con los doctores dictaminadores como tu profesor, y pedirles tu alta, ¿de acuerdo? Les daré todos mis datos y preguntaré si ya puedo llevarte a casa... Entonces te llevaré conmigo, ¿Está bien? —aseguró Christopher .

—¿En serio volverás? —le pregunté, sujetando su brazo con tristeza. Temí que solo me lo dijera para consolarme, pero que su amigo lo hubiera hecho arrepentirse y ya no volvería por mí…

—¡Claro que sí! Te lo prometo —dijo, tocando mi mano sobre su brazo.

Asentí con la cabeza y una iluminada sonrisa, llena de ternura e inocencia. Su toque en mi mano me llenó de confianza y supe que sus palabras eran sinceras. Ya no dudé de nuevo sobre si él volvería por mí. Estaba segura.

No podía esperar para llegar a su casa y conocer cómo vivía. Me preguntaba si él podía comer todo lo que quisiera y hacer lo que quisiera. Él sentimiento de curiosidad sobre mi nueva vida viviendo a su lado, comenzó a llenar toda mi mente. Me imaginaba que la vida y la casa de un chico tan guapo debería ser maravillosa.

Entonces, Christopher King se puso su ropa casual, una playera tipo polo, un saco sport y unos jeans. Guardó su uniforme y bata y se fue a la recepción del hospital para anunciarse como el conocido de Rachel Baker.

De pronto, Christopher King recordó haberme visto sentada en una de esas butacas. Yo vestía una sudadera negra con capucha y unos pantalones negros. Recordó que en un principio pensó que se trataba de una niña, ya que yo soy muy bajita. Él iba a decirme que no había tratamiento alguno para salvar a mi padre, pero al final no pudo hacerlo. A Christopher King le preocupaba que yo fuera menor de edad, y por ende, quizás yo no soportaría tal noticia.

—Querido Christopher … ¡Tienes un corazón de pollo! Eres demasiado débil para este trabajo, siempre pensando en las emociones de los pacientes. ¡Trae para acá ese expediente! ¡Esta vez lo haré por ti! Pero solo, porque espero que al fin me aceptes ese café que tenemos pendiente, ¡eh! —advirtió su jefa, la Dra. Clarisse, cuando Christopher King no logró darme aquella noticia.

Sin embargo, Christopher King se alegraba de que ese café nunca llegaría. Siempre que la Dra. Clarisse lo invitaba o decía algo al respecto, Christopher King respondía que tenía cosas que hacer con Rosa, hija del director del hospital, por lo que Clarisse no podía poner objeción.

—¡Sé que Rosa no es mi novia en sí, tampoco es que ella sea todo un encanto, pero el hecho de que ella esté enamorada de mí, me ha ayudado bastante a controlar a las mujeres que me acosan como a la Dra. Clarisse y a otras! —pensaba Christopher , mientras esperaba en la sala de espera.

Mientras Christopher King estaba perdido en sus pensamientos, Jazmin, la recepcionista, fue quién salió por él.

—¿Christopher ? —le llamó ella, tratando de reconocerlo, ya que que se le hacía extraño verlo ahí…

—¡Sí! ¡Soy yo, Jazmin! Por favor, trata de ser discreta, ¿sí? —respondió Christopher , al levantarse de su asiento.

—¡No puede ser! ¡Vi tu nombre y sentí un pinchazo en mi corazón! ¡Quise salir a ver si en realidad eras tú! ¡Mírate! ¡Tienes una ojeras terribles! ¿Cómo te sientes? —exclamó Jazmin, tocando la cara de Christopher .

—Son porque no he dormido bien estos días… Pero, baja la voz… Te lo suplico…

—¡Lo siento tanto! Veo que tienes un conocido internado, ¿Qué pasó? ¡Oh mi dulce Christopher ! Lo lamento tanto… Sabes que siempre cuentas conmigo… —comentó Jazmin, acariciando su mano.

—¡No te preocupes Jazmin! Yo estoy bien. Mi conocida también lo está, sólo fue un accidente sin consecuencias graves, yo creo que saldrá hoy mismo. Ricardo Jaime está con ella ahora… —explicó Christopher .

—¿Ricardo Jaime ? ¡No me menciones a ese cobarde! ¡No quiero saber nada de él! ¿Puedes creer que me dejó plantada otra vez? ¡Es un cínico! —comentó Jazmin.

—Lo siento.

—Bueno, los doctores del comité dictaminador de tu conocida quieren hablar contigo, pasa por favor —señaló Jazmin, indicando el camino.

—Sí, conozco el camino Jazmin, muchas gracias. No es necesario que me acompañes…

—¡Christopher ! —gritó Jazmin mientras él se alejaba por el pasillo. —¡Por favor, ven a buscarme cuando estés libre! ¡Me encantaría que me invitaras a comer!

Christopher King solo volteó los ojos y no dijo nada al respecto. Ricardo Jaime y Jazmin llevaban un tiempo saliendo sin compromiso. Pero evidentemente Ricardo Jaime solamente la usaba, como a muchas otras, muchas veces. Era como un récord que él mismo llevaba.

A menudo Ricardo Jaime estaba celoso porque Jazmin siempre le preguntaba por Christopher . Él sabía que le gustaba a Jazmin, pero él nunca sería un canalla como Ricardo por lo que no se atrevería a salir con ella solo para darle celos a su amigo. Además Rosa estaba esforzándose demasiado por tener una relación seria con Christopher , y él estaba considerando la posibilidad de intentar un compromiso con ella, sobre todo para satisfacer al director del hospital.

Sin embargo, en ese momento, a Christopher King solo le importaba haberme dejado en buenas manos, y ser capaz de satisfacer todas mis necesidades sin poner en riesgo su vida social ni terminar dañándome aún más.

Por mi parte, a mí tampoco me iba muy bien que digamos. Ricardo Jaime casi no me hablaba, y cuando decidió hacerlo, no fue para nada bueno…

—Escucha "Consuelito"... Aunque vayas a vivir con Christopher , no te hagas muchas ilusiones ¿Ok? Christopher King tiene una novia, ¿comprendes? Y no es cualquier novia. Se trata nada más y nada menos que la mismísima Rosa Goldsmith, hija del director de este hospital. Seguro has comprendido que cualquier malentendido entre ellos pondría en riesgo el trabajo de Christopher , ¿cierto? Además, ellos están completamente enamorados y pronto se van a casar, ¿comprendes? —aseguró Ricardo.

—Comprendo lo que quieres decir… Pero… No tenía idea que Christopher se fuera a casar pronto… —mencioné temerosa.

—Así es… No lo dudes… Además está la situación del accidente, ¡date cuenta de cómo puede afectar que todos se enteren que Christopher está cuidando a una chica que casi mata!… ¡Todos creerán que lo estás chantajeando! ¡Razón de más para que no vivas con Christopher ! Una chica como tú no debe arruinar el importante lugar que Christopher King ha conseguido en este hospital… Él incluso sale a menudo en las revistas de socialité y las noticias… Su reconocimiento social es muy importante… —explicó Ricardo Jaime

—Parece que la hija del director es muy importante para él… ¿verdad?... Y si se van a casar pronto, deben estar muy enamorados… Bueno, no temas por lo del accidente… Me aseguraré de no mencionar nada al respecto frente a la gente… Pero… —aseguré con dolor, dudando de mi destino sin Christopher .

—Sí, Christopher es esencial para este hospital y su relación con mi Rosa también. Parece que el cargo de mi padrino se heredará al futuro esposo de su hija, y ella ya eligió. ¿Ahora comprendes lo importante que es para Christopher King que esa relación funcione? Tú no puedes arruinarla, ni siquiera insinuar sentimientos por él. Cualquier malentendido podría perjudicar a Christopher , y si eso pasa, nunca te perdonaré… —advirtió Ricardo Jaime .

Ricardo Jaime me miró fijamente a los ojos. Su mirada era fría e intimidante. Sus cristalinos ojos grises apenas dejaban ver las dimensiones de sus pupilas, lo que me causaba calosfríos. Ricardo no bromeaba sobre su amenaza de evitar que se presentara algún malentendido entre Christopher King y mi presencia en su casa. Entonces, comprendí que mi papel en la vida de Christopher King solo sería de amistad, y una amistad muy distante. Con las mejillas ruborizadas, y con el corazón roto, tuve que asentir tímidamente, pasando saliva.

—No te preocupes, Ricardo Jaime … No me interpondré entre ellos y cuidaré mi distancia para evitar cualquier malentendido. De todas maneras, yo estaba segura de que un chico tan atractivo como él, jamás se fijaría en mí. De eso ya no me cabe duda. Lo que hace Christopher , solo lo hace por ayudarme… Ya me quedó claro… —confirmé, mostrando que había entendido perfectamente las palabras de Ricardo Jaime .

—Buena chica… Pero no abuses de su generosidad. Promete que intentarás hacer desistir a Christopher de su loca idea de llevarte con él... Y nunca olvides que no debes acercarte demasiado a él para evitar malos entendidos —agregó Ricardo.

—Lo prometo. Comprendo bien mi lugar, de hecho pensaba pagarle trabajando en su casa, limpiando o cocinando. No quisiera que imagine que soy una aprovechada que quiere vivir gratis y a costa de él… Pero, trataré de pedirle que me lleve a mi casa mejor. Hoy me dí cuenta de lo cansado que estaba y de las ojeras en sus ojos… No es justo que tenga que sacrificarse por una boca más qué alimentar… —expresé con sincera preocupación.

—Bueno… En parte, tampoco ha dormido bien por todos los trámites de tu padre y del accidente… Pero, además… ¡Ha estado platicando horas contigo! ¡Ya casi son las diez y él todavía anda por aquí debido a ti! Espero que cumplas tu palabra —recalcó Ricardo Jaime, intentando hacerme sentir culpable.

Mientras tanto, en el consultorio de los médicos dictaminadores, Christopher King escuchaba atentamente, esperando que el alta fuera positiva.

—Sr. King, adelante por favor. Soy el Dr. Hang, especializado en psicología y patologías psiquiátricas. Me corresponde a mí darle el diagnóstico de su pariente, la Srita. Rachel Baker.

—Sí, doctor. Buenos días, y gracias —saludó Christopher , dándole la mano.

—Su cara me parece conocida. ¿No nos hemos visto antes? —sospechó el doctor.

—Es muy probable doctor, soy médico de este hospital… —se sinceró Christopher , esperando que no lo hayan reconocido del todo.

—¡Ah sí! ¡Ya lo recuerdo! ¡Estábamos hablando mucho de usted! ¡Con esas ojeras casi no lo reconozco! —exclamó alegre el doctor.

Christopher King tragó saliva, buscando en su mente rápidamente todas las excusas que podría dar. Pensó que aquél doctor ya había recordado que él era el médico que me estaba atendiendo personalmente, y que iban a sospechar de que en realidad él no era mi profesor. Sus ojos se abrieron como dos grandes platos y su corazón casi se le salía del pecho.

—¡Sí! ¡Es usted! ¿Acaso no es usted el famoso pretendiente de la bellísima Rosa Goldsmith? —clarificó el doctor Hang.

—¿¡Qué!? Ahmmm… Este… ¡Cof, Cof! Creo que sí… ¡Uff! —suspiró de alivio Christopher .

—¡Sí! La revista de socialité ha hablado mucho de usted "el médico que robó el corazón de la heredera Rosa Goldsmith" —dijo el doctor Hang, enmarcando con sus manos aquél título imaginario de la revista —¿Cuál es su secreto, eh?

—Emmm… Le agradezco su interés doctor, pero, ¿Podríamos hablar de mi conocida, por favor? ¿Cuándo será dada de alta? —dijo Christopher , cambiando el tema.

—¡Ah, sí! Su alumna… Un terrible caso de intento de suicidio, ¿lo sabía?... Usted debe conocer mejor las razones por las que esta joven intentó quitarse la vida. Mire, químicamente su cuerpo está estable, pero durante la observación de la paciente fuimos testigos de su inestabilidad emocional. Su alumna requiere de terapia psicológica urgente. De no recibirla, es muy probable que este lamentable suceso vuelva a ocurrir. Si vuelve a suceder, tendremos que internarla para que pueda recibir un tratamiento psiquiátrico. Yo sé que usted y su familia podrán brindarle la ayuda psicológica que requiere, ¿no es así? —explicó el doctor Hang.

—Sí doctor, yo me haré cargo. Le conseguiré la mejor atención psicológica de la ciudad, se lo prometo —aseguró Christopher .

—Sabía que podía confiar en usted… Usted está muy bien relacionado y le será fácil conseguir los contactos para ayudar a su alumna —se admiró el doctor Hang. —Bueno, solo resta que llene este formulario de alta y ya puede llevársela. Se encuentra en el tercer piso, cama once. Puede solicitar sus cosas en recepción, pero perdió sus zapatos en el accidente... No olvide surtir su medicación primero. Cuando termine su formulario, por favor déjelo en recepción…

—Se lo agradezco mucho, doctor. Y no se preocupe, conozco el protocolo… —recordó Christopher , tomando los formatos.

—¡Es verdad, Dr. King, fue la costumbre! —confesó el doctor Hang, y se levantó dándole la mano —Nos estamos viendo por aquí, y por favor ¡Déle un saludo a su novia de mi parte!

Christopher King se burló por dentro de lo mucho que la gente admiraba a Rosa Goldsmith. Para los que no la conocían, ella era una hermosa princesa, pero para Christopher , ella era la inmadura chica que se había encaprichado con él.

De inmediato, Christopher King se dirigió con Jazmin y entregó el formulario con todos los datos, incluyendo su propia dirección como si fuera mi domicilio. Y ella no tardó en darse cuenta.

—¿Y cómo fue todo? ¿Tú... Emmm… alumna, Rachel, ya se encuentra bien?

—Sí, Jazmin. Afortunadamente ya salió de peligro. Ya está dada de alta y voy a llevarla a casa —respondió Christopher .

—Pero, esta es tu misma dirección, Christopher … ¿La llevarás a tu casa Christopher ? ¿Desde cuándo vive ahí?… ¿Qué no vivías solo desde que tus padres están en el extranjero? —cuestionó Jazmin.

—Hmmm… Sí... Pero, ella llegó de fuera hace poco... Y yo la estoy hospedando mientras mi familia no está… Es un favor de conocida… —inventó Christopher King para guardar las apariencias.

Esa era una buena idea para salir del embrollo, pero los celos de Jazmin empezaron a hacer de las suyas. Ella no se contuvo de interrogar a Christopher King ampliamente.

—¿En serio? ¿De dónde viene ella? ¿Es alumna de qué? ¿Por qué nunca la habíamos visto por aquí? ¿Estudia medicina? Y tu "adorada Rosa" ¿ya la conoce? ¿Opina que está bien que se quede contigo, solos los dos? ¡Bueno, si yo fuera tu novia, y espero serlo algún día, ya me hubiera muerto de celos! —confesó Jazmin, alterándose y demostrando sus emociones frente a todo el mundo.

—Jazmin ¡Tranquilízate, por favor! ¡No empieces a imaginar cosas raras! ¡Solo somos profesor y alumna! Y no, aún nadie lo sabe, porque ella acababa de llegar de un lejano país de Europa para hacer unos estudios de intercambio cuando pasó todo esto. Por eso depende solo de mí en esta ciudad, ¿entiendes? ¡Cuando esté mejor, prometo que la presentaré a todo el mundo! Por el momento, ni una palabra de esto, ¿puedo confiar en ti? —advirtió Christopher .

Jazmin asintió para quedar bien con Christopher , pero definitivamente no podía confiar en ella. Pero él tenía fe en que su argumento apaciguara su morbo de víbora y no tratara de investigar más al respecto.

Estaba preocupado porque todo esto llegaría a oídos de Rosa muy pronto. Conociendo bien a Jazmin, Christopher King podía adivinar que tarde o temprano, ese sería el chisme del hospital. Jazmin transformaría cualquier cosa para hacer que Rosa lo dejara en libertad, y así, en su imaginación, ella tendría oportunidad de conquistarlo.

Pero Christopher , ya estaba metido en ese compromiso conmigo y no se iba a echar atrás. Estaba decidido en ayudarme, cueste lo que cueste, y mi aventura ya estaba comenzando.

Finalmente, Christopher King llegó con la recepcionista del piso tres, Coco, para solicitar el pase de visitante y entrar a mi habitación vestido de civil, cuando se percató que alguien más estaba preguntando por mí, con una bolsa de regalo en la mano.

—¿Entonces no sabes si ya la darán de alta, Socorro?

—No señor… Aún no han encontrado al conocido, o eso me parece… —respondió Coco.

—¡Buenos días Coco! Vengo por Rachel Baker, aquí tengo el formulario de alta sellado. Yo… soy su profesor… —admitió Christopher King, con timidez.

—¡Christopher ! ¡Mi niño! ¡Pero mírate! ¡Ya son casi las diez de la mañana y no te has ido a descansar! ¡Estuviste haciendo guardia toda la noche! ¡Pareces un zombie! ¡Casi no te reconozco! —señaló Socorro.

—¿Christopher ? ¿Eres tú? ¿Mi yerno?... ¿Escuché bien? ¿Dijiste que Rachel es tu alumna? —reaccionó el director, quien al principio estaba de espaldas y Christopher King no se había percatado de su presencia.

—¡Dr. Richard Goldsmith! ¡Lo siento! ¡No me había dado cuenta de que usted estaba aquí! ¿Vino a visitar a Rachel también?... ¿Acaso la conoce? —se disculpó Christopher , pero sospechó del director, y él de Christopher …

—Yo te lo preguntaré de nuevo hijo… ¿Cómo está eso de que la chica es tu alumna…? Tú y yo sabemos que eso no es verdad… —reflexionó el director. —Habla muchacho…

—¡A usted no puedo engañarlo! Pero, por favor, no le diga nada a nadie en el hospital y ayúdeme. Verán, ella es una chica buena, y no tiene a nadie más en el mundo... Acaba de perder a su papá, el señor Pedro Baker, quien fue mi fiel empleado, y no merece pasar por esto ella sola… Y yo no puedo hacerme el desentendido después de lo que le hice… Creo que a estas alturas usted ya se enteró de que falté un par de días porque fui yo mismo quien la arrolló… ¿Pueden fingir que no saben la verdad, por favor, para evitar el escándalo y hacerla pasar por mi alumna? Quiero cuidar de ella mientras se pone estable emocionalmente, ya que parece que el accidente fue intento de suicidio… Entiendo que esta relación falsa puede traerme muchos problemas con su hija, Dr. Goldsmith … Pero, por favor, no le diga nada aún, déjeme explicarle con calma, sé que lo entenderá si yo se lo explico personalmente… —se sinceró Christopher .

—¡Ay, muchacho, muchacho! ¡Tú y tu gran corazón! ¡De acuerdo, no le diré nada! Pero prométeme que cuando puedas, llevarás a esta chica a mi casa. Tengo que conocerla y saber si es confiable, no quiero que esta muchacha vaya a abusar de tu nobleza… Yo quería saber de ella y ver si podía apoyarla en algo, ya que fui yo mismo quien recomendó a su padre como empleado de tu familia… Era un gran sujeto, honesto y responsable… Me apoyó mucho cuando fue mi trabajador… —señaló el director.

—¡Se lo prometo! Verá que es una buena chica y que está muy agradecida. Yo tampoco sabía que usted conocía a su padre. Cuando ella se entere se pondrá muy contenta… Ella está sola en el mundo y no ha sido su culpa. Es solo una inocente víctima de las circunstancias, y de la mujer que la abandonó a ella y a su padre —recordó Christopher .

—¡Cof, Cof! —tosió el director. —Hmmm… ¡Qué pena! Pero, no puedo creer que te expreses de ella de esta manera… ¿Ya has formulado toda esa opinión de ella a tan solo unos días de conocerla? ¿No te habrás enamorado, o sí…? —preguntó el director, intuyendo los sentimientos del confundido doctor Christopher .

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