—Peppa, Peppa, Peppa—corearon todos los idiotas.
Hice mi mejor esfuerzo para que no se me notara las ganas que tenía de asesinarlos a todos en ese mismo momento. Desde que llegué a esta porquería de instituto comienzo a entender mejor a Carrie, pobrecita, francamente bien por ella que logró su venganza.
—Oye Peppa, te hablamos, ¿además de gorda eres sorda?.
Apreté mis manos con fuerza y subí el volumen a mis auriculares.
Todo el put-…
Me corrijo mentalmente la palabrota, por pura costumbre, casi que puedo escuchar a mis papás reprenderme o a mi hermano corregirme. Pero ¿Qué importa? Ellos no son los que están aquí aguantándose.
Todo el puto...