Amanecer
—Sierra... necesito que me sanes. Estoy muriendo.
La llamo, pero el caos de los lobos que se desplazan alrededor y la llegada de más de los que dejé atrás, hacen difícil distinguir quién es quién, y parece que Ezequiel está rodeado por varios lobos grises que lo arrastran al suelo. Ya no es uno contra dos como hace un segundo, sino muchos sobre su propio Alfa, sometiéndolo.
Parpadeo al darme cuenta de que la manada de lobos que lo está rodeando y acudiendo a nuestro rescate, derribando a los suyos para proteger a la Luna, son los habitantes de la tierra y los más pacíficos. Oyeron el grito de...