Leandra
—Hmmm, cosas que hacer, personas que ver. No vine aquí solo por ustedes tres, como ya dije antes. Estaba en mi propia misión y resulta que es tan importante, y tal vez beneficiosa para su pequeño lío.
Ella comienza a moverse hacia la salida y Prado es la que pierde los estribos de verdad, dejando escapar un rugido, saltando frente a mí con los ojos tornándose ámbar y un gruñido en su tono.
—¿Entonces vamos a quedarnos aquí, desprotegidos, mientras tú te largas a hacer quién sabe qué? ¡Como patos sentados, confiando pacientemente en ti! ¡Tú, que no nos has dado nada en lo que podamos confiar!
Esa agresividad...