Te Extraño
—Las hadas, si no te has dado cuenta, son inherentemente vagas y lentas para hacer cualquier cosa. Quiero decir, tenía dieciocho años antes de que hicieran algo sobre mí y mis dones. Tal vez pasen otros dieciocho antes de que reciba alguna señal sobre cómo terminar nuestras guerras. —Lo suelto con dureza, una chispa de resentimiento salta a la superficie aunque sé que no debería dudar de los poderes superiores.
Ambas suspiramos y ella aprieta más mi brazo, su respiración se vuelve más superficial. Levanto la vista para ver qué la hace jadear. También los veo. Las sombras de una manada combinada de unos cincuenta o más lobos...