La batalla
—Creemos saber por dónde vendrán. Rodeamos lo más que pudimos para explorar sin ser vistos y pensamos que se dirigirán desde el punto oeste. Hay un bosque sombreado que entra desde los caminos exteriores. Un sendero lo suficientemente ancho y largo como para ocultarlos al principio. Por todos los demás lados está demasiado abierto, a menos que tomen esta ruta tal como lo hicimos nosotros. —Ezequiel continúa informándonos.
—¿Y si lo hacen? —Mi corazón salta a mi garganta y fijo la mirada en mi compañero, el miedo sube en mi estómago al pensar que podríamos encontrarlos de frente e interceptarlos antes de que lleguen al valle. Puede que...