Jasper
No sé cómo reaccionar, qué pensar o sentir. Lo miro, boquiabierta, de algún modo clavada en mi lugar, con la ira consumiéndome, emociones encontradas envolviéndome como una niebla espesa. Dolor, luego alivio, un atisbo de alegría y esperanza, pero todo se vuelve a mezclar en fragmentos agudos de un miedo punzante mientras trato de asimilar que esto es real.
Abro la boca para hablar de nuevo, pero solo sale un sonido, un gemido de llanto desesperado que me derrumba, y en un segundo estoy aplastada contra un pecho cálido y fuerte, rodeada de brazos que solían ser tan familiares como mi propia piel. Estoy abrazada con fuerza por la...