She Ran
Me acerco a Carmela en la puerta en un abrir y cerrar de ojos, instintivamente voy hacia ella, la atraigo hacia mis brazos, le limpio la cara y la tranquilizo en un susurro mientras la abrazo. Ella no me opone resistencia, su cuerpo tiembla, su atención completamente puesta en el vacío que ha dejado la presencia de su madre, y me deja sostenerla sin ofrecer ninguna clase de oposición. Su cuerpo está frío, su postura débil, y sus ojos fijos en Ezequiel, como si le estuviera pidiendo respuestas que sabe que él no tiene.
—Vamos a encontrarla… Trata de calmarte. Déjanos salir a buscarla. No puede haber ido...