Boom
—Te he extrañado tanto…
Lloro en su abrazo cuando me levanta por completo, colocándome contra su pecho y en su regazo, sujetándome tan fuerte que encajo en su cuerpo como un guante, regresando a donde pertenezco. Estoy en casa, donde sea que él esté siempre se siente así. Me aprieta con fuerza, respirando rápidamente contra mi oído, mientras su propia emoción se apodera de él, alimentándose de mi caos abrumador de felicidad y necesidad, y puedo ver cómo esto calma un poco su confusión, pero también le deja más preguntas en la cabeza.
—¿Me extrañaste? Si solo te dejé hace unos minutos… Te mandé de vuelta a la casa,...