Quince minutos bastaron, para que saliera por la puerta después de haber sido comunicado por su secretaria.
Giselle apareció, tiene puesto un pantalón; el cual es bastante corta y un top. Se veía hermosa para el, no pudo evitar quedarse contemplando sus largas piernas, y su cabello: el cual está un poco despeinado; al parecer afuera había mucho viento.
—Hola —comentó ella con simpleza y se quedó ahí de piel observandolo.
—Puedes ir a la camilla si quieres por favor —comento el.
Giselle hizo lo mismo de cada mes, se sentó y siempre mente espero que él le dijera algo.
—Quiero comentarte algo.
—Yo también... en realidad quiero cambiar de...