Él tal Julián, se acercó a mí y apoyo su mano en mi frente. Su contacto, me hizo estremecer, la verdad es que sentía mucho frío en ese momento.
Mi cuerpo temblaba: sentía mis manos y mis pies congelados.
—El tal Julián, empezó a decir que yo tenía fiebre.
—Estoy aquí.
—¿Tengo fiebre?, yo me siento bien.
Por eso podría llegar a bailar la Macarena, y estaría perfecta. Y eso es lo que hice: intenté ponerme de pie en el sofa.
Mientras él se había ido, porque ya no estaba a mi lado.
<<¿Dónde se fue el Julián?>>
Empecé a dar movimientos torpes, en el sofá.
Empiezo a dar giros...