—Tenías los ojos de todas las familias rogando por tenerte como su hija. Era como un hechizo. Los mejores regalos se colocaban a mis pies mientras te abrazaba cerca de mí, con tu padre a mi lado. No podría haber sido más encantador. Las hadas te regalaron belleza, los elfos sabiduría, los tritones te dieron el poder del mar, algo raro en los que no eran de su especie. Por eso, tus ojos tienen destellos dorados en esos orbes marrones. Luego, nuestros aliados, los vampiros y los lobos. Como madre, no podría estar más feliz.
Lágrimas de felicidad rodaron por su rostro, y la alegría que expresaba coincidía con el...