— Retrocede un poco, ¿Acabas de decir que ellos gruñen? —Se veía tenso, tal vez por el clima.
— Sí, papá, raro, ¿verdad? Pero cerca de mí actúan como cachorros perdidos, queriendo toda mi atención y eso. Me huelen cada vez que estamos cerca. Para hacerlo más raro, siempre dicen que soy suya para siempre. Ahora tengo eso grabado en mi memoria, porque lo repiten cada vez que me ven con otro chico. Como si fuera un mantra que tengo que memorizar. —Imité sus voces, pero no salió como esperaba, terminé riendo, hasta que noté que mi papá se veía perdido.
— Papá. Papá. Papá, ¿estás bien? Pareces perdido en...