Desperté con un doloroso y ensordecedor dolor de cabeza al día siguiente debido a la cantidad de lágrimas que derramé hasta quedarme dormida. Solo pensar en ello, en sus rostros, el daño y el sufrimiento que causé, me trajo nuevas lágrimas a los ojos. Por el silencio que llenaba el aire, supe que me habían dejado y no volverían. Ojalá pudiera retroceder el tiempo, odio este viaje, me odio aún más por mi estúpido ego. Me senté, mirando la hora en mi teléfono: 10:15 a.m., definitivamente iba a ser un día largo. Nunca imaginé que mi primer viaje con ellos sería el peor de mi vida, pero aquí estoy, llorando...