Intento mantenerme erguida mientras sigo a Ian.
No me pasa desapercibida la mirada que me da la señora Benson al verme enfundada en el elegante vestido.
Si creo que vamos a la puerta principal me equivoco.
En cambio, Ian avanza y sale al patio trasero donde la piscina predomina la estancia y más allá puedo ver parte del jardín.
Apenas le llevo el ritmo y bufo ganándome una mirada de este por encima de su hombro.
—¿Estás bien?
—Perfecta —replico entre dientes cuando bajos las escaleras y bordeamos la piscina.
— ¿Se puede saber a dónde vamos?
—A casa de mis padres, ya lo sabes.
—Sí, pero, ¿por aquí?
Asiente....