¿En qué momento accedí a esa maldita cena?
—Dios, Brooke. Debes aprender a decir, no.
«Durante toda mi vida eso ha sido un problema. No sé decir no y siempre termino enredada en una serie de complicaciones que solo me llevan a diferentes tipos de desastres.»
Mi mirada se dirige al rincón donde tengo las pocas cosas que pude salvar.
Aún no encuentro donde cambiarme.
Eso significa hacer un depósito y anticipo de mensualidades que no tengo.
Miro mi móvil y oscilo entre los contactos. Luisa es mi única amiga. Gracias a ella obtuve el trabajo. Pero no quiero pedirle plaza en su sofá. Sería denigrante.
Maldigo mientras doy cuenta...