Pov Ian Wolf.
Entramos a la casa y casi puedo ver como Brooke echa humo por las orejas.
—Brooke…
—Cállate.
Se da la vuelta y me señala mientras me fulmina con la mirada.
— ¿Cómo te atreves a usarme?
—Ya me disculpé.
Y eso es mucho, dada las circunstancias.
—Pero mi cabreo no ha bajado —replica en un siseo —no soy tu maldito juguete, Wolf. Puede que haya firmado un contrato y que tengamos un acuerdo, pero a mí no me ves la cara de imbécil.
—Ya está bien, dije que lo siento —la miro con los ojos entrecerrados —creo que has tomado demás.
— ¡Lo que me faltaba! —exclama...