Hoy es el día.
Los nervios me pueden, pero debo parecer serena y ser apoyo para Ian.
Debo admitir que los últimos días han sido tranquilos y sin sobresaltos; sin embargo, ahora mismo siento las manos sudar, ruego en silencio que todo salga bien mientras mantengo una expresión entusiasta en mi rostro.
Estamos en la habitación del hospital y ya han preparado a Ian para ir al quirófano.
De reojo veo a Selene que está cerca de la ventana y nos da una sonrisa forzada, Roger a su lado intenta parecer despreocupado, pero las arrugas en la comisura de sus ojos me dicen lo contrario.
—Te vas a quedar sin...