Miro el reloj e intento no alterarme ni desviar mi mirada hacia la puerta de mi departamento.
«No voy a ir con Patrick.»
Pase toda la noche pensando sobre el asunto y sé que es una mala idea.
Tallo con ahínco la encimera de mi cocina que ya reluce, pero que necesito limpiar para distraerme.
Bufo y estoy por sacar mis limpiadores cuando llaman a la puerta.
Ahogo un grito y maldigo mi debilidad.
Miro el reloj y aún faltan unos diez minutos para que Patrick llegue.
Pero decidida a afrontar la situación, dejo la esponja y me quito los guantes antes de ir a abrir la puerta.
—No estoy...