El llanto a medianoche me hace remover y abro ligeramente los ojos para encontrar a Ian poniéndose de pie para tomar a una de las niñas.
Salgo de mi letargo cuando el segundo llanto me alerta.
—Iré por los biberones —habla en voz baja mientras coloca a las niñas sobre la cama y deja la habitación.
Asiento estando más dormida que despierta.
Había decidido darles a mis hijas leche materna, pero con la ayuda de una tira leche por recomendación del pediatra. Eso nos ayudaría mucho a que ambos la pudiéramos alimentar; además, de tener un suplemento debido a que estoy dando a dos niñas y no es suficiente.
Me...