Avanzo por la cafetería donde voy a encontrarme con Marcella.
Por un momento pensé en no venir, pero Ian me insistió en hacerlo y que no me preocupara por los problemas que tiene ahora mismo.
Salgo a la terraza y la encuentro sentada mientras a su lado descansa un coche y dentro hay una niña de cabellos rojos.
Ella no me ha visto y observo como mueve una pandereta y ella sonríe mientras intenta tomarla.
—Lamento, mi tardanza —digo en modo de saludo.
Ella detiene lo que hace y me da una sonrisa genuina.
—No te preocupes, de hecho, acabo de llegar —le da una mirada a la bebé —Erin...