El vuelo de diecisiete horas fue agotador.
A pesar de viajar en el avión privado de Wolf Diamond, debo admitir que viajar de esta forma es mucho más cómodos.
«Frívolo, pero sigue siendo cómodo.»
Al bajar nos espera un coche.
Ian toma la delantera e intercambia algunas palabras con el conductor antes de dar órdenes en cuento nuestro equipaje.
El vuelo fue tranquilo e Ian paso la mayoría del tiempo en su computador.
Por mi parte, tome la habitación del fondo.
Supongo que durmió en uno de los mullidos asientos en la parte de adelante.
«¿Me remuerde la conciencia?»
«Para nada.»
Subo a la van y ajusto mis gafas de...