NUEVO REFUGIO.
—¿Preparada para esto?
—¿Qué crees?! —replicó antes de sentir cómo el motor cobra vida y Salvatore sale disparado hacia el circuito. Mi chillido rivaliza con el de una niña mientras el auto recorre la pista a una velocidad casi alarmante; sin embargo, confío en Salvatore y su capacidad de manejar el auto de carreras.
«Extrañaba hacer cosas con él, y definitivamente amo venir al circuito». Escucho cómo Paulo le habla a Salvatore dando algunos detalles de cómo ve el auto en la pista y Salvatore acelera un poco más si es posible. la adrenalina que corre por mi cuerpo no tiene precedentes. Luego de un rato más prolongado...