Un poco de adrenalina.
Regreso a la oficina un par de horas después y me incorporo a mis labores, intento hacerlo, pero mi encuentro con Eva me dejó pensando. Ella no es mi fan, es más que evidente por la forma en que me mira y habla. Su tono despectivo y su sonrisa come mierda me dice mucho.
Esta tarde me dejo pensando sobre sus palabras que parecían un claro mensaje.
Los recuerdos del día de la boda vienen a mi mente. Salvatore estaba con una mujer esa tarde en esa habitación, de eso no hay duda, pero, ¿Eva? De manera sorprendente, el pensar que sea Eva, la amante de...