—¿Quieres que me quede contigo? —preguntó Alena mientras esperábamos en la consulta del médico. Asentí. Me sentía somnolienta y apoyé la cabeza en mi hermana mientras esperábamos a que llegara la doctora.
—¿Athena Amington? —escuché a una mujer mayor decir al entrar.
—Aquí —murmuré y me acomodé bien en la silla.
—Así que cuéntame —dijo mientras se sentaba detrás de su escritorio. Me sonrió, animándome a hablar.
—He tenido fiebre durante tres días —le dije.
—Y ella vomitó hoy —añadió Alena. Miré la placa de la doctora y noté que decía 'Dra. Geezmo'. Se acercó a mí con su estetoscopio y revisó mis pulsaciones. Una expresión de preocupación se dibujó...