—¡Damian! —la voz de mi hermana y el constante golpeteo me hicieron gemir, y abrí los ojos lentamente para encontrar a Damian durmiendo. Sonreí al ver sus brazos alrededor de mí, manteniéndome cerca de él.
—¡Damian, maldito Spears! —esta vez, mis ojos se abrieron de par en par al darme cuenta de que mi hermana estaba de pie frente a su puerta, golpeando como una loca. Le di un pequeño toque a Damian en el pecho, lo que solo hizo que se moviera.
Maldita sea. Duerme como un muerto.
—¡Damian! —susurré, lo que hizo que él abriera los ojos lentamente. Sus ojos grises se volvieron un par de tonos más...