– solo la hare pagar por ocultarme cosas como estas – sentencia, haciéndome saber que está al tanto de la información y que ahora está segura en su cabeza, me pongo en pie y cuando estoy por tomarla del brazo, se mueve con rapidez.
Tanta que no me percato de su intención hasta que es muy tarde, mi mano ha atravesado el cuerpo de la mujer, sus ojos están abiertos como platos y el terror en sus ojos brilla con intensidad, un grito agudo y aterrado se escucha al otro lado de la habitación y Lexie ríe.
– Empecemos – dice mirándome con intensidad.
Suelta a la bruja que da...