Anisha.
Han pasado siglos desde que sus hermosos ojos azules se posaron sobre los míos, hace demasiado tiempo que su voz no dice mi nombre, hace tanto, que duele escucharle. Siempre he estado cerca de él, pero nunca intervine en su vida, porque en teoría yo estoy muerta, su padre me asesino.
– Hola cariño – lo saludo desde el arco donde sostengo a Lexie con cuidado entre mis brazos.
– Madre – vuelve a susurrar, confundido, perdido – pero tu
– no es el momento para sorprenderse amor, tienes que hacer pedazos a alguien, por ella no te preocupes, me haré cargo – sonrió ampliamente cuando sus ojos destellan...