Killiam.
El silencio en la habitación es abrumador, al menos para Lexie, su expresión de incredulidad es épica, aún estoy tumbado junto a ella, con los ojos cerrados, pero puedo leer su mente claramente, y por extraño que parezca esta vez no hay mucho que ver, simplemente no puede creer en mis palabras.
– ¿estás hablando en serio? – murmura
– Si – sentencio
- Killiam, como es que dices eso, yo no podría –hace una pausa para mirar sus manos con detenimiento y luego se fija en mi– quieres decir que por mi culpa ustedes... –se mantiene en silencio y suspira– no es cierto
– Lex, mírame –le digo...