Lexie.
Las profundidades del castillo son frías y oscuras, pero puedo moverme por estos pasadizos con demasiada facilidad. Todo luce muy claro para mí. Una vez me guio por el antiguo y tenue olor de la sangre llego al lugar que buscaba. Una de las más lejanas celdas en el interior de la montaña debajo del castillo.
Allí en el fondo de la pared de roca los símbolos que una vez dibuje en mi rostro con sangre. Me acerco a ellos con lentitud y poso la yema de mis dedos sobre ellos trazándolos con suavidad. Aquí empezó todo.
Cierro mis ojos tratando de enfocarme en la vaga energía que aún...