Killiam.
La desesperación puede conmigo, verla ser atravesada como si fuera una hoja de papel, hace que mi cuerpo se descontrole por completo y toda la energía, fuerza y ansias de matar acumuladas durante siglos enterrado en esa puta tumba se hacen presentes, todo el odio que se acumuló en mí se transforma en brutalidad y un instinto salvaje y desmedido por matar y llegar a ella para asegurarme que está bien.
Sin importarme el ardor, el dolor que siento cada vez que la saliva y los dientes de estas malditas criaturas hacen en mi piel cuando me atacan, arremeto contra ellas, decidido a terminar con todos ellos. Los Necropulus...