El terror se apodera de mi cuerpo en cuanto soy consciente de que esto terminara muy mal, doy un paso atrás y sujeto con fuerza la muñeca de Aria tiro de ella para ponerla detrás de mí aunque sé que no tengo muchas posibilidades con esta cosa, porque es evidente que mi papa ya no está allí.
El odio con el que me mira solo es superado por el deseo y voracidad con que me ve, da un paso al frente y la oscuridad parece huir de él, no soy capaz de moverme, Aria comienza a temblar y sollozar en mi espalda mientras oculta su rostro en mi largo y...