— ¿Lo mataste? — pregunto una vez estoy de pie.
Mi vestido ya es una penosa revuelta de tierra y ceniza. Cuando despego los ojos del suelo y busco el rostro de la criatura que tengo en frente me sorprende verla a escasos centímetros de mi rostro. Mis ojos abriéndose como platos y el miedo acechando con rapidez mi organismo.
— No, aunque sería una idea interesante hacerlo…— responde mirándome con atención.
Detallando mis rasgos como si fuera primera vez que me ve. Trago duro y ella sonríe.
— ¿Hueles eso Aria? — pregunta, al mismo tiempo que cierra sus ojos e inhala con fuerza.
Cuando lo hace siento que...