– Yo también estoy feliz de estar aquí Maggy – ríe con debilidad y sujeta su costado con una mueca de dolor – maldita bestia – susurra tratando de sentarse
– Deberías permanecer acostado – le digo pero el como siempre me ignora – ¿Cian, estas escuchándome? – le espeto molesta
– Sí, Maggy te escucharía a kilómetros de distancia, ya para de pelearme ¿quieres? – responde con fastidio y yo termino poniendo mis ojos en blanco.
Aquí está el vampiro desdeñoso, necio, terco y arrogante que conozco, una sonrisa se dibuja en sus labios y me observa divertidos, maldita sea está leyendo mis pensamientos.
– Si lo hago y...