– contrólate, sino quieres morir y seguir protegiéndola no hagas nada estúpido Saga – susurro cerca de su oreja, chilla un poco por el dolor que estoy causándole y ante de liberarle susurro – ve por ellos y adviérteles que iré solo – luego retiro mi mano de su cuello y desciendo de su lomo de un salto.
Observo mi mano cubierta de sangre de lobo con desagrado mientras veo como poco a poco Saga regresa a su forma humana, sus ojos rasgados me observan con odio, luego simplemente echa andar saliendo del patio donde estamos.
– ¿Qué harás ahora? – pregunta Cian acercándose a mi
– Iremos, pero Lex...