Sabía que la gente estaba entusiasmada con el hecho de que el club volviera a abrir, y yo también. El dinero me inundaba, y estaba feliz de poder gastarlo en cosas.
¿Tal vez un quinto televisor?
—Sr. Stone, tenemos una visita.
No quería verlo, pero no podía echarlo. Era un buen contacto para el club, y si había algo mal podía dejar que me ayudara. Siempre estaba dispuesto a ayudarme.
—William —dije entre dientes apretados, intenté sonar un poco feliz por su aparición.
—Llámame Will, Harry —Me dijo por mil veces. Siempre lo decía, pero me gustaba jugar con él.
—Claro, Will —Hablé. Le di un firme apretón de manos...