—Vete a la mierda, Jesse McCartney —Siseé, pero decidí mantener la canción.
Podía pasar a la siguiente canción y escuchar a una rapera horrenda haciendo de las suyas, o podía divertirme durante unos buenos tres minutos mientras escuchaba sus letras. Elegí lo segundo, y la verdad es que no me arrepiento de nada. El tráfico se movía mejor, y pude conducir un poco más rápido. Bajé el parabrisas después de un rato, necesitaba aire fresco.
Algunas personas mayores me miraban - desconcertadas - cuando se pararon junto a mi coche. Les dirigí una mirada de desdén y siguieron su camino. No es que me importara. Si no entendían que un...