Me incliné más hacia su piel tibia e impecable. Exhalé el aire caliente que había en mi boca contra su piel. Sentí que un escalofrío recorría su columna vertebral. Apreté mis labios sobre su hombro expuesto. Sentí que Vicky se inclinaba hacia el lado izquierdo, dándome más acceso. Le di tiernos y apasionados picotazos en el cuello, y subí hasta la línea de su mandíbula. Vi que sus labios se separaban un poco como resultado de mi contacto.
Ella estaba cada vez más débil, así que eso me facilitó conseguirlo en pocos minutos. Con la mano que descansaba en su hombro derecho, bajé hasta su cintura. Le di un rápido...