—¿Le dijiste a Vicky que fue tu idea dejar que me ayudara, allá en la oficina? —Preguntó.
No sabía si un suave rubor aparecía en mi cara, pero no, en absoluto le informé a Vicky de que había ayudado a Judy por mi culpa.
—Sí —mentí—. Pero no deberíamos hablar de eso, debemos centrarnos en la rutina y el espectáculo en solitario —Informé a Judy.
—No lo querría de otra manera —respondió Judy.
—Voy a hablar con Vicky un momento, discúlpanos —anuncié.
Me acerqué a Vicky, y ella me vio acercarse cuando miró mi reflejo en el espejo. Apoyé mi mano en su hombro casi desnudo, y me incliné más...